-Cuando un hombre empieza a aprende, nunca sabe lo que va a encontrar. Su propósito es deficiente, su intención es vaga. Espera encontrar recompenzas que nunca llegarán, pues no sabe nada de los trabajos que cuesta aprender.
Pero uno aprende así, poquito a poquito al comienzo, luego más y más, Y sus pensamientos se dan de topetazos y se hunden en la nada. Lo que se aprende no es nunca lo que uno creía. Y así se comienza a tener miedo. El conocimiento no es nunca lo que uno se espera. Cada paso del aprendizaje es un atolladero, y el miedo que el hombre experimenta empieza a crecer sin misericordia, sin ceder. Su propósito se convierte en un campo de batalla.
Y así ha tropezado con el primero de sus enemigos naturales: ¡el miedo! Un enemigo terrible: traicionero y enredado como los cardos. Se queda oculto en cada recodo del camino, acechando, esperando. Y si el hombre, aterrado en su presencia, echa a correr, su enemigo habrá puesto fin a su búsqueda.
- ¿Qué le pasa al hombre que corre por miedo?
-Nada le pasa, solo que jamás aprenderá. Nunca llegará a ser hombre de conocimiento. Llegará a ser un maleante o un cobarde cualquiera, un hombre inofensivo, asustado; de cualquier modo, será un hombre vencido. Su primer enemigo habrá puesto fin a sus ansias.
-¿y qué puede hacer para superar su miedo?
-La respuesta es muy sencilla. No debe correr. Debe desafiar a su miedo y pese a él debe dar el siguiente paso en su aprendizaje, y el siguiente, y el sguiente. Debe estar lleno de miedo, pero no debe detenerse. ¡Ésa es la regla! Y llega un momento en que su primer enemigo se retira. El hombre mepieza a sentirse seguro de sí. Su propósito se fortalece. Aprender no es ya una tarea aterradora.
(sobre los cuatro miedos de un hombre de conocimiento)
LAS ENSEÑANZAS DE DON JUAN de CARLOS CASTANEDA
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